sábado, 27 de enero de 2018

Carlos Lozano: «La creatividad literaria te da una satisfacción que en las agencias de evaluación aún no son capaces de apreciar ni de imaginar»

Carlos Lozano Ascencio (México, 1962). Reside en Madrid. Es Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional Autónoma de México y Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Autor de teatro y guionista en varios programas de televisiones públicas de México y España, actualmente es profesor Titular en el área de Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos.




P.- Cuéntanos de qué trata tu libro de relatos, Carlos. 

R.- Ana desde hace tiempo es una novela que cuenta la historia de una muchacha que consigue emanciparse de su realidad teatral para perderse en el mundo de los humanos. Tres décadas más tarde propicia un encuentro con su autor, el día en que este cumple cincuenta años.

P.- Háblanos del personaje de Ana Barberena y cuál es su origen, ya que de la cárcel de Lecumberri, se cría en el seno de una familia de la alta burguesía mexicana y finalmente termina en Madrid. 

R.- El recorrido vital de la protagonista es complejo porque atraviesa dos grandes planos, primero, como personaje de una obra de teatro y luego como un personaje independizado y humanizado en la vida real. Estos dos planos, diferentes entre sí, se intercalan en el relato y hacen crecer la historia de principio al fin de la novela. Ana conoce muy tarde (a los veinte años) sus verdaderos orígenes familiares, porque no sabía que había nacido en la cárcel de Lecumberri (hoy, Archivo General de la Nación), y descubrió los secretos bien guardados sobre la muerte de sus padres biológicos y el destino de sus abuelos. Por lo anterior, decidió irse de la casa de sus tíos (familia de la alta burguesía mexicana que la adoptó y la crio); sin embargo, dicha decisión de emanciparse fue tan determinante, querida y pensada que no solo consiguió desvincularse de su familia sino también de la dimensión teatral a la que pertenecía. Al parecer, llegó al mundo de los mortales el mismo día (19 de septiembre de 1985) en el que uno de los terremotos más mortíferos sacudió la ciudad de México. Vino al mundo a través de una rendija que se abrió inesperadamente entre los dos entornos sin que nadie pudiera preverlo ni evitarlo. A partir de ese momento, Ana se convirtió en una replicante en tierra de palpitantes. Como una superviviente más, salió adelante con muchos esfuerzos y, poco a poco, pudo reconstruir su verdadera biografía. Ana también llega a conocer a su creador (Ezequiel) y lo encuentra en Madrid. Treinta años después propicia un encuentro casual con él para intentar aclarar y resolver todos los asuntos que ambos tenían pendientes. 

Mural de Diego Rivera. Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central

P.- Ana desde hace tiempo forma parte de una serie llamada La contra-corriente del Golfo. Háblanos de ella, de los temas que tratas y de por qué tuviste la necesidad de contar esta historia. 

R.- Así es, esta es la primera entrega de un proyecto que he denominado La contra-corriente del Golfo. El título de la colección se inspira en el movimiento oceánico que desplaza una gran masa de agua cálida procedente del golfo de México y que le asegura al continente europeo un clima cálido para la latitud en la que se encuentra. El objetivo es publicar al menos cinco novelas no seriadas que tienen en común contar historias en las que inevitablemente se va de una orilla a otra del Atlántico en cualquier medio de transporte y en cualquier época histórica.

P.- Pirandello y Unamuno ya probaron la ira de los personajes que habían creado. ¿Nos podrías comentar la parte metaliteraria que nos podemos encontrar en la obra y cómo influye para entender su lectura?

R.- A mí, desde siempre, me han parecido muy atractivas las historias en las que los personajes de ficción se mezclan en la vida real, viajar a otras épocas, que los personajes del pasado nos visiten, que se pueda entrevistar a las estatuas… Supongo que, en otros tiempos, como los que escribieron Pirandello y Unamuno (primer tercio del siglo XX) la subversión de los planos de la realidad y de la ficción era algo mucho más novedoso. Hoy en día, aunque sea un recurso más visto, no deja de utilizarse porque la realidad virtual nos ha familiarizado con esta clase de subversiones narrativas en las que las historias pueden trasponerse fácilmente entre la realidad y la ficción. En esta novela, es verdad, un personaje se cuela en el mundo de los mortales, pero no tiene poderes excepto que no envejece o que puede colarse en los murales de Diego Rivera.


Alameda Central. Fuente de la tinajera. Fotografía utilizada para ilustrar la cubierta

P.- Carlos, tú has sido inmigrante mexicano ¿qué hay de ti en este libro?

R.- Mentiría si dijera que todo lo que me he inventado en esta novela es invención al cien por cien. Los autores siempre introducimos en nuestros textos experiencias, escenas, recuerdos, objetos, manías, personas, olores, pasiones que sólo se detectan si los lectores te conocen bien y de cerca. Mi situación de migrante está reflejada de alguna forma en la novela, pero no de una forma literal. Reconozco que la obra de teatro a la que se hace referencia en el texto sí existió, la escribí en 1983, se estrenó en el Teatro del Pueblo de la ciudad de México y obtuvo un premio en un concurso celebrado en el Teatro del Bosque. Después de tres décadas de aquello, ya viviendo en Madrid, se me ocurrió la posibilidad de recrear aquel montaje y aprovechar el final abierto que tenía esa obra.

P.- ¿Qué tipo de lecturas y autores te han influido en esta obra? 

R.- Carlos Fuentes, Elena Poniatowska, Fernando del Paso, Guillermo Arriaga, Ángeles Mastreta, como ves todos ellos son autores mexicanos.

P.- ¿Por qué has decidido optar por una cubierta distinta en la versión en papel y en la versión digital?

R.- Para esta pregunta no tengo una respuesta muy convincente. Al final, creo que ha sido para distinguir visualmente una de otra. En este punto quisiera aprovechar para agradecer a Thomas Hoermann su trabajo para realizar la cubierta de la versión impresa.

Cubierta en papel
Cubierta en formato digital






















P.- Leyendo tu biografía, posees un amplio bagaje cultural. Actualmente eres profesor en la universidad Rey Juan Carlos de Madrid. ¿Cómo te influye tu faceta docente a la hora de escribir?

R.- Antes de salir de México (con mis veintitantos) vivía de escribir guiones para muchos programas de televisión. Aunque en España estudié un Doctorado en Comunicación también estuve trabajando como guionista en la Televisión Educativa Iberoamericana e intentando vender series dramáticas de radio y televisión. El trabajo estable lo conseguí en la docencia y en la investigación universitarias y ahí me desarrollé hasta la fecha sin dejar de mirar de reojo a la literatura y sacar tiempo debajo de las piedras para escribir novelas. Yo creo que la investigación no sólo te abre nuevos caminos para el análisis, sino que también te puede abrir muchas perspectivas para la creación. En España eso no está bien visto. Escribir una novela no le da puntos a un docente/investigador para subir en el escalafón del sistema académico, al contrario, se le penaliza por ello. Yo, al menos, creo que la creatividad literaria te da una satisfacción que en las agencias de evaluación aún no son capaces de apreciar ni de imaginar.

P.- ¿Por qué optaste por la autopublicación? ¿Qué ventajas y desventajas encuentras con respecto a publicar con una editorial convencional?

R.- La opción de la autopublicación también tiene que ver con el título del proyecto, es decir, de publicar a contracorriente de la industria editorial convencional. Reconozco que llevo dos décadas intentando publicar: enviando manuscritos a editoriales importantes y no importantes, mexicanas y españolas, grandes y pequeñas… El mercado es tan complicado que los correos electrónicos de las editoriales y de los representantes literarios son pozos sin fondo en donde nunca sabes si han recibido tus materiales, si los han visto, si los han leído, si les interesa… Hay que reconocer que es muy difícil entrar en un vagón repleto de gente y con las puertas casi cerradas para los nuevos pasajeros. La autopublicación es una alternativa real frente a la industria editorial convencional. Este sistema permite poner en contacto al autor con sus lectores sin muchas más intermediaciones. Tampoco estoy diciendo que sea algo fácil, sólo digo que es una opción válida en estos momentos.

P.- Una pregunta curiosa a un profesor de Periodismo. ¿Por qué el sector está pasando por un mal momento?, ¿qué se necesita para que se estabilicen las cosas –sueldo, condiciones y veracidad de la información-?

R.- El periodismo, como muchas otras prácticas sociales en España, está pasando por un mal momento por la crisis económica, los recortes, la poca inversión en la formación universitaria, pero también porque el sector está cambiando mucho. Las nuevas tecnologías nos están acostumbrando a acceder a la información de otra manera, los mediadores periodísticos ya no tienen tanta influencia como antes, puesto que ahora existen muchos más competidores, más fuentes de información, más desorden en la forma de identificarla, seleccionarla, jerarquizarla y transmitirla. Antes, la información novedosa, trascendente, pública era dominio de los mediadores periodísticos, ahora no. La gente lee menos periódicos impresos, las rutinas de consumo informativo cambian continuamente, no hay horarios, ahora existen muchos canales (dispositivos) para acceder a la información. Antes a la información no contrastada se le podía tildar de rumor, hoy en día los rumores se convierten en flujos incontrolables de datos que muchos le dan credibilidad como noticias, las fuentes cambian, los medios citan a las redes sociales, los personajes públicos ya no dan ruedas de prensa, sino que escriben en Twitter. Ante esta situación tan cambiante lo que no podemos hacer es tirar la toalla sino seguir tomando notas para escribir las mejores historias que aún están por escribir.

P.- Recomiéndamos una novela de una escritora mexicana. Una novela corta, de esas que se pueden leer en una tarde. 

R.- Como agua para chocolate de Laura Esquivel.


Página de Facebook: La contra-corriente del Golfo.

Entrevista realizada por María Bravo 


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