miércoles, 16 de mayo de 2018

«Ragtime», de E.L. Doctorow

En 1902 Padre construyó una casa en lo alto de la colina de Broadview Avenue, en New Rochelle, Nueva York. Era una casa marrón con buhardillas, ventanas en saliente y un porche con mosquiteras. Unos toldos a rayas cubrían las ventanas. La familia tomó posesión de aquella sólida construcción un soleado día de junio y durante años tuvieron la impresión de que en ella todos sus días serían tranquilos y felices (pág. 13). 

Título original: Ragtime
Género: ficción histórica
Año de aparición: 1975
Editorial: Miscelánea
Año de edición: 2009
País de origen: Estados Unidos
Páginas: 301
Merecía la pena leer a Doctorow y ver cómo emplea su habilidad con la pluma. Solo el título del libro ya te transporta a otra época, así que me decanté por esta novela estadounidense. Es decir, escritor norteamericano que escribe para un público norteamericano (sí, creo que un lector estadounidense la disfrutaría mucho más). Llegados a este punto, y es preciso ir con calma, cabe preguntarse de qué trata, porque la de personajes y acontecimientos que recorren estas páginas es bastante considerable, todos ocurridos en las primeras décadas del siglo XX. 

La historia comienza con personajes sin un nombre propio establecido. Se habla de Padre, Madre y Hermano Menor como una familia neoyorkina más, pero pronto descubrimos que esta familia se enlaza con personajes relevantes de la época como la anarquista Emma Goldman, la actriz Ebelyn Nesbit, Freud o Henry Ford. Todo ello con el transfondo social de la inmigración, las primera huelgas obreras, el papel de la mujer en la sociedad o la oposición de los negros contra la discriminación racial.

Vamos, toda una enciclopedia resumida en 300 páginas. Sí, Ragtime constituye una ingente cantidad de información enmarcada entre los años 1902 y 1912. Lo que hace Doctorow es revisar la historia en ese periodo sin que apenas se noten las costuras entre los sucesos que cuenta. Solo al final parece que la línea temporal se alarga y llegamos hasta la figura de Francisco de Austria con el estallido de la Primera Guerra Mundial. Estamos así ante una obra con un sustrato cultural bastante potente.

He de reconocer que en esta novela cuesta encontrar los puntos de giro, pero esto no implica que sea una mala obra. De una forma soberbia, coge tres o cuatro hilos argumentales y los va solapando de manera perfecta. Por ejemplo, la historia de Coldhouse, la expedición al Ártico de Padre, la historia de Tateh, la de Houdini o la de Hermano Menor, entre otras. Hay aspectos de los personajes que no son verdad y una tiende a consultar constantemente Google para saber si Houdini realizó tal o cual truco de escapismo o si Freud y Jung se montaron en el tren de amor. Lo que hace Doctorow es establecer un marco real y meter dentro a los personajes, por eso la novela tiene importancia, porque cuestiona la historia.

 
Doctorow consigue hacer una novela con trozos de otros relatos, de tal forma que todas las historias cabalgan unas con otras, y los hilos constituyen el esqueleto de la novela. Y eso es exactamente Ragtime, un género musical que se popularizó a finales del siglo XIX y que se caracterizaba por una melodía sincopada, que enlazaba ritmos movidos. Su máximo representante fue Scott Joplin. Lo que vais a escuchar a continuación son varias líneas musicales que se solapan; y eso es la novela Ragtime, un constante cabalgamiento de historias y situaciones.




Todo ello lo emplea con un estilo llano, donde usa frases cortas y las palabras justas, donde menos es más. Sabe manejar muy bien el ritmo y la prosodia del narrador. Un narrador que, en ocasiones se supone que es Hermano Menor, pero a veces habla de él en tercera personal; esto se puede volver un poco lioso, un narrador poco fiable porque no se sabe desde qué punto de vista cuenta la historia. Peor para nada complica su lectura.

Doctorow comenzó a escribir esta novela como un proyecto de investigación gracias a la beca Guggenheim. La novela consiguió rápidamente el Premio Nacional de la Crítica, la medalla de la Academia Americana de las Artes y las Letras, el galardón Edith Wharton a la trayectoria literaria y la medalla Nacional de las Humanidades. Como veis, es una novela de la que hay que aprender, su estructura es una maravilla. No os voy a engañar, y quizá por eso este pero lo dejo para el final. No es una novela que enganche, no estaréis deseando terminar el capítulo 10 para comenzar el 11, pero merece la pena leerla, y más si sois asiduos a la lectura, porque descubriréis una forma de narrar insual con la que fardaréis en vuestro club de lectura de los jueves. 

Y vosotros, ¿conocéis alguna novela que represente la historia de Estados Unidos y que os haya gustado especialmente?



E. L. Doctorow (Nueva York, 6 de enero de 1931 - Nueva York, 21 de julio de 2015) se licenció en Filosofía por el Kenyon College. Trabajó como lector y editor de varias editoriales y como profesor de varias universidades, haciéndolo durante sus últimos años en la de Nueva York. Dos de sus novelas fueron llevadas con éxito al cine. Escritor de novelas, Doctorow trató en diversos géneros temas variados, en especial sobre diferentes etapas de la historia de su país, con abundante crítica social y reflexiones sobre los hechos que relata. Con frecuencia mezcló en sus textos la realidad con la ficción. Desde 1984, fue miembro de la Academia Americana y también del Instituto Nacional de Artes y Letras. De entre su obra habría que destacar títulos como El libro de Daniel, La gran marcha o Ragtime, entre otros (fuente: Lecturalia).

Escrito por María Bravo




jueves, 3 de mayo de 2018

«Los buenos», de Hannah Kent

Cuando saques a la vaca a pastar, deja que coma primero las flores del prado y luego recoge sus orines. Es agua de mil flores. Tendrá toda la medicina de las hierbas que se ha comido y, si te bañas en ella, tú también la tendrás. Página 282.

Título original: The Good People
Editorial: Alba
Año de edición: 2017
País de origen: Irlanda
Páginas: 430
Una siempre busca algún por qué razonable en los libros que empieza a leer. No creo que fuesen la cubierta ni el título. Fue más el libro en sí. Al abrirlo, me pareció visualmente sencillo de leer, y su sinopsis me cautivó del todo. Comienza diciendo que la novela está inspirada en un caso real de infanticidio en el siglo XIX. No sé, quizá nos gusta lo morboso.

Los Buenos se ambienta en la Irlanda rural de 1825. En el valle vive un conjunto de personas llenas de supersticiones, magia y ocultismo que se entrelaza con el entorno natural. Nóra Leahy ha perdido a su marido y a su hija, y lo único que le queda es quedarse al cuidado de su nieto Michael. Este no sabe hablar, andar y emite gruñidos. Un día, Nóra contrata a Mary Clifford para cuidar al pequeño, de apenas cuatro años. La tarea no será fácil: Se ha vomitado encima. Se ha ensuciado de arriba abajo, de vómito, de meados (pág. 259), por lo que piden ayudan a Nance Roche, la curandera y conocedora de todo tipo de remedios que proporciona la naturaleza, para salvar al niño de su dolencia.

Todo ello se mezcla con un pesado folclore irlandés (basado en un sistema de creencias populares bastante complejo, que se desbanca de lo pueril y bondadoso). Los demás personajes del valle se muestran supersticiosos con todo lo que les rodea. El hecho de que Mary Clifford sea pelirroja, por ejemplo, desata un cúmulo de comentarios negativos cada vez que aparece; o la incapacidad del pequeño Michael es vista como un acto de brujería por parte de Los Buenos, seres del bosque. Nóra cree que el niño es un duende al que han cambiado de bebé. Por eso su desesperación al querer someterle a toda clase de remedios milagrosos para sacar al duende, desde restregarle el cuerpo con hojas de ortiga hasta bañarle en el agua helada cada día antes de la salida del sol, para recuperar a su verdadero nieto, son tan extremistas como patéticos. 

¿Es preciso hablar de ignorancia en un mundo donde la naturaleza y la superstición formaban parte de su vida de manera intrínseca? Hasta las tres partes de la novela se dividen en capítulos cuyos títulos llevan el nombre de una determinada planta: ortiga, milenrama, lirio amarillo, zarza o menta. Todo sirve, todo vale, incluso lo que una mente inventa para rellenar los huecos que la medicina no puede explicar. El choque cultural supone un tren descarrilado para una mente del siglo XXI. En cada página desprestigias conductas analfabetas, pero no creo que esa sea la intención de Kent. Ella expone los hechos, eres tú el encargado de juzgarlos en el contexto preciso.



Al principio he hablado sobre infanticidio. Es fácil conocer entonces el final del libro, pero todavía queda mucho más, saber por qué y cómo pasó el suceso y qué supuso. Desde luego, el homicidio quedó registrado, y los personajes acudieron a los tribunales de justicia de Tralee, en el condado de Kerry. Lo que no desvelaré es el fallo de ese juicio, pero esta obra constituye un material indispensable para conocer cómo trataban las enfermedades y que justificación les daban.

Hannah Kent, autora de Los Buenos, ganó en 2011 el Writing Australia Unpublished Manuscript Award por Ritos funerarios (ambientada en Islandia). Me es complicado valorar el conjunto de la prosa de Kent al leer tantas opiniones favorables de Ritos funerarios; al parecer, su mejor novela escrita. Sin duda, iré a por ella como ave de rapiña. Desde luego, si supera a Los Buenos, será una de las mejores lecturas en mucho tiempo.

Lo recomiendo. Seguro que lo degustáis como una salida al campo. Si sois alérgicos, os aconsejo antihistamínicos antes de empezar su lectura, porque cada detalle es como una espora, aunque el efecto es compatible con la novela. Por cierto, nunca os bañéis con los orines de una vaca, creo que trae alguna que otra contraindicación.

Nora cayó de rodillas en el polvo. Recordó las palabras del muchacho y vomitó, y el viento del verano se llevó los hilos de bilis (pág. 411).


Hannah Kent nació en Adelaida (Australia) en 1985. Con Kate Morton, es una de las grandes figuras de la literatura australiana actual. Doctorada por la Universidad de Flinders, es cofundadora y subdirectora de la revista literaria Kill Your Darlings. En 2011 ganó con su primera novela, Ritos Funerarios, el Writing Australia Unpublished Manuscript Award y, en 2014, el Premio del Público de los Victorian Premier Awards. Fue traducida a más de veinte idiomas, galardonada con una larga lista de premios y distinciones y publicada en España por Alba (2013) en esta misma colección. Los Buenos es su segunda novela (fuente: Alba).

Escrito por María Bravo




viernes, 20 de abril de 2018

Olga de Llera: «Cuando empecé en este mundillo, me encontré un montón de autores con experiencias negativas en editoriales»



 Nací (hace ya demasiado tiempo) y crecí en Badalona (Barcelona). Pero desde hace 3 años mi cuartel general está en Brighton (Reino Unido), donde resido con mi marido y mi hijo. Soy inventora de historias de profesión y soñadora por vocación. Mi vida está dividida entre la adicción al chocolate y la escritura. Aliño todas mis novelas con romanticismo, fantasía, humor y toques picantes. 



P.- Olga, ¿de qué trata Los dragones nunca se enamoran

R.- Es una historia de amor, con humor (algo loca), en la cual la protagonista tiene una tesitura: elegir entre vivir su vida, o quedarse con la que los demás quieren que viva. Esta lucha interior es la que hace que evolucione, y que se dé cuenta de que la felicidad no puede dejarla en manos de otros. Para ser libre, debe tomar sus propias decisiones.

P.- China e Inglaterra, ¿de dónde surge la idea para mezclar ambos países? 
R.- En cierta manera vivir en Inglaterra me ha inspirado. Porque aquí es muy habitual ver parejas formadas por un/a británico/a y una persona de otro país, con una cultura muy alejada de la anglosajona. Por otra parte, hacía tiempo que me apetecía escribir una historia en la que la protagonista no fuera una mujer blanca y occidental. ¿Por qué elegí China? Pues porque China me parece un país muy exótico, con unas costumbres muy raras. Una combinación perfecta para crear una historia fresca, y distinta a las tropecientasmil de género romántico que hay en el mercado. 

P.- Una novela interracial donde hablas de inmigración, ¿desde qué punto de vista la abordas?

R.- No abordo el tema de la inmigración, en sí. Más bien paso de puntillas sobre el choque generacional dentro de las familias de inmigrantes. No es lo mismo llegar a un país siendo adulto, que siendo un niño. Los jóvenes asimilan rápidamente la cultura del país adoptivo, mientras que los adultos se resisten a soltar sus costumbres y tradiciones. A veces eso puede crear conflictos entre padres e hijos; justamente es lo que le sucede a Ling Su, la protagonista de Los Dragones nunca se enamoran. Su madre no la comprende.

P.- Cuéntanos cómo te organizas a la hora de escribir.

R.- Empiezo con dos personajes principales, una idea muy, muy general de lo que quiero que suceda, y siempre con el final (feliz) en mente. A partir de ahí, va saliendo la historia. Casi al mismo tiempo que tecleo. ¡A veces hasta yo misma me sorprendo de las cosas que pasan! No me organizo. Fluyo. 


P.- El género romántico no es uno de los mejor vistos en España, ¿cómo se ven en Inglaterra este tipo de novelas?

R.- En Inglaterra creo el género romántico está bien valorado. En España, en cambio,  nos dejamos influir por las etiquetas, que siempre van acompañadas de prejuicios; y no pasa sólo con la literatura. Con esa actitud, lo único que conseguimos es perder de vista lo importante: si la historia es buena o no. Porque al final, los libros, sean del género que sean, lo que hacen es contar historias.

P.- Tienes un canal en Youtube y veo que manejas distintas redes sociales, ¿con qué red social interactúas más con tus lectores?, ¿cuál es la que recomendarías para los que están empezando como escritores a publicitar sus obras o a hablar con sus seguidores?

R.- Facebook es la red en la que interactúo más con mis seguidoras y lectoras. Aunque donde he recibido más elogios ha sido en Instagram; nunca me lo hubiera imaginado. El canal de YouTube, en cambio, lo tengo a medio gas. Pero más adelante haré vídeos para hablar directamente con mis lectores; aún estoy pensando qué decirles, ja, ja, ja… En cuanto a la recomendación, creo que depende del tipo de libro y de público. La gente joven, por ejemplo, se mueven mucho por YouTube. No tanto por Facebook. Hay que ir probando qué es lo que funciona en cada caso. No existe una fórmula mágica. 


P.- Actualmente vives en Brighton, a grandes rasgos, ¿cómo describirías el sector editorial en el país anglosajón?, ¿se lee más allí que en España?

R.- ¡Se lee muchísimo más! Además, los lectores tenemos todo tipo de facilidades para leer. No sé cómo estará el tema en España, pero aquí podemos acceder a la biblioteca pública a través de una App y leer libros digitales sin movernos de casa. En las escuelas, además, la lectura se incentiva desde el minuto cero. Se hacen muchísimas actividades relacionadas con los libros y la literatura. En el colegio público al que acude mi hijo, por ejemplo, han invitado a varios autores muy conocidos, que incluso les han firmado libros. ¡Es fantástico! En cambio, los españoles, por lo que sé, somos los europeos que menos leemos, junto a griegos y portugueses. Raffaella Carrà decía que para hacer bien el amor hay que venir al Sur, pero por lo visto, para leer bien hay que ir al Norte. ¿Será incompatible una cosa con la otra? No me tiréis de la lengua…
Cabecera de su web de autora
P.- ¿Qué te inspira a la hora de escribir el hecho de vivir en una ciudad inglesa?

R.- Vivir en una ciudad inglesa no es que me inspire especialmente. Pero sí que hace que mis obras incorporen situaciones o lugares que quizás, si viviera en Barcelona, no se me ocurriría incorporar. Cuantas más cosas vivo y conozco, más material tengo para mis obras.  

P.- ¿Te has planteado escribir y publicar en inglés?

R.- ¡Muchísimas veces! Pero es necesario tener un dominio del idioma muy, muy alto. Nativo, diría yo. Y mi inglés, por desgracia, ni es nativo, ni mucho menos bueno. Ya me gustaría a mí. Le doy patadas al diccionario; si hubiera una asociación de defensa de diccionarios, ya me hubieran denunciado, por cafre. Además, pagar a un traductor profesional queda descartado. Económicamente no me lo puedo permitir. Ah, y antes de que a alguien se le ocurra la idea: Google Translate no sirve para estos menesteres. Lo digo, porque es una sugerencia que me han hecho en más de una ocasión (y no lo decían de coña) ja, ja, ja… 


P.- El hilo rojo o Cupcakes en Manhattan son otros títulos que has publicado, ¿en todos has optado por la auto publicación?, ¿por qué?

R.- Pues porque es la manera más rápida de llegar a los lectores. Un autor indie es un hombre (o mujer) orquesta. Menos prostituirnos, hacemos de todo: escribir, manejar redes sociales, corregir, editar, maquetar, diseñar portadas, y un largo etcétera. Si encima tenemos que invertir el tiempo llamando a la puerta de las editoriales, apaga y vámonos. ¡Yo no doy para tanto! Además, cuando empecé en este mundillo, no tenía ni idea de cómo funcionaba, así que lo primero que hice fue buscar información por Internet. ¿Y qué encontré? Un montón de autores con experiencias negativas en editoriales. Así que… No me muero por ver mi libro en grandes (o pequeñas) librerías. Mi ego se tendrá que aguantar. A mí lo que me seduce es que un lector me escriba para preguntarme: ¿cuando saldrá tu próximo libro? Lo estoy esperando. O que una lectora confiese que se ha emocionado leyendo una de las escenas de mi novela. ¡Es lo más! Aunque si alguna editorial me ofrece un buen trato, estoy dispuesta a escuchar. No cierro ninguna puerta. Mientras tanto, seguiré creando.

P.- Recomiéndanos una novela de temática interracial que te guste especialmente.

R.- Ya he comentado antes que en la mayoría de libros de autores blancos y occidentales, los protagonistas son blancos y occidentales. Ahora mismo, el único libro que me viene a la cabeza es uno de Barbara Wood, titulado Bajo el sol de Kenia. Hay una historia de amor entre una mujer blanca y un hombre negro, pero acaba fatal. Y tampoco forma parte de la trama principal. Para no dejar la pregunta sin responder, recomendaré lo último que he leído con una protagonista ni blanca, ni occidental: Daughters of the Dragon (Las hijas del Dragón), de William Andrews. La novela narra la desgarradora historia de una mujer coreana que fue obligada a prostituirse, por y para los japoneses, durante la ocupación de su país, en la segunda Guerra Mundial. ¿Cuenta como temática interracial

También podéis encontrarla en:
        -Su web: Olga de Llera
        -Twitter: @olgadellera 
        -Pinterest: Olga de Llera

Entrevista realizada por María Bravo. 
 

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martes, 10 de abril de 2018

¿De dónde viene la leche?

De la nevera. Bueno, venga, aceptemos vaca como animal de compañía. Esa sería la respuesta fácil sin reparar en otros mamíferos. Pero, ¿realmente nunca os habéis detenido a pensar en la cantidad de usos que tiene una palabra tan común? Y es que encontramos un sinfin de significados según su contexto. Y no es de extrañar, pues lleva en nuestro Diccionario desde 1734, aunque Antonio Nebrija ya la había incorporado a su manual de Vocabulario español-latino en 1495 y se documenta desde 1215 en el Corpus del Nuevo Diccionario Histórico del Español; por lo tanto, su forma se ha mantenido sin variación desde la Edad Media. Ni que decir tiene que proviene de la voz latina LACTEM.



Con estos datos, se puede intuir que es una palabra con solera en nuestro vocabulario, y aunque no haya presentado variaciones, no ha ocurrido lo mismo con sus múltiples significados dependiendo del contexto, tanto en España como en América Latina. Por ejemplo, se emplea es la leche, como en ¡este coche es la leche! como algo positivo. Del mismo modo, también podemos decir que alguien es la leche como el sinónimo de 'una persona lista, valiente o hábil'.

Sin embargo, no siempre tiene la misma connotación positiva. Pues cuando decimos, tener mala leche, quizá nos estamos refiriendo a la infancia y a su origen materno, algo así como que la leche está agria; de igual manera también podemos decir: estar de mala leche como una connotación negativa.

En su uso irónico, tenemos también varias opciones. Por ejemplo, dar una leche, que se refiere a dar una bofetada o un golpe, salir de un lugar echando leches, salir corriendo, o ¡y una leche!, que se refiere a cuando niegas la información de alguien. Y si vamos más allá en su contenido, nos encontramos con la expresión ir a toda leche, para alguien que va muy veloz o que coge mucha velocidad.

¿Y qué ocurre en América? Allí hay otros usos más específicos. En gran parte de América del Sur, la expresión por pura leche significa 'por casualidad' o 'por suerte', y la expresión ¡qué leche! se emplea cuando te alegras por la suerte de alguien. En Cuba, cuando dice a toda leche, quiere decir 'con todas las comodidades'. Desde Centroamérica hasta el Cono sur, mala leche significa 'mala suerte', y en Chile es 'mala onda'. Y si te llaman malaleche (así, todo junto y con inquina), es que eres una mala persona.

¿Y a vosotros, se os ocurre otro uso o expresión de la palabra leche? Ahora, cuando abráis la nevera y cogáis el cartón de leche, nada será como antes.

-Enlances relacionados:
Crítica de Del color de la leche 
Delicias de leche de ballena (por Melville)

Escrito por María Bravo.




sábado, 24 de marzo de 2018

Teresa Hernández: «El Ministerio de Hacienda es el lugar ideal para una historia de humor»


Teresa Hernández Díaz es doctora en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense de Madrid. Siempre se interesó por la literatura, siendo desde muy joven una lectora voraz y escritora aficionada. Sus primeros escritos fueron relatos cortos y ha colaborado ocasionalmente en algún blog. Ha ganado algunos premios literarios en microrrelatos, relatos y novelas. Crónica Ministerial fue finalista en el I premio de narrativa de la editorial Alfar y constituye su sexta novela publicada.


P.- ¿De qué trata tu novela Crónica ministerial, Teresa?

R.- Utilizo el término crónica en el título de mis novelas para indicar que se trata de un texto escrito en clave de humor. Crónica Ministerial es una comedia fresca que tiene una funcionaria del Ministerio de Hacienda como protagonista. En todos los ámbitos de nuestra vida existe una faceta divertida, incluso en un ambiente aburrido y cargante. Eso es lo que he intentado reflejar en la novela. Ángela se queda con esas situaciones divertidas y las analiza con humor gracias a su carácter crítico y escéptico. 

P.- Una novela ambientada en el Ministerio de Hacienda y encima de humor, ¿cómo surgió mezclar ambos elementos que pueden funcionar como un oxímoron?

R.- Creo que el Ministerio de Hacienda es el organismo más odiado por los ciudadanos, casi nadie habla bien de él y todos temblamos cuando nos llega una carta con su membrete. Desde mi punto de vista, es el lugar ideal para una historia de humor en la que el lector se sienta identificado.

Ministerio de Hacienda de Madrid
P.- Háblanos de Ángela, protagonista de tu obra y funcionaria. ¿Intenta escaquearse de su trabajo?  

R.- Ángela es cumplidora y responsable con su trabajo, son algunos de sus compañeros los que intentan escaquearse de sus funciones. Creo que esta situación es general en cualquier ámbito, no solo en la administración, y los más tontos son los que cargan con el trabajo no realizado de los listos. Pero Ángela es mucho más que una funcionaria. Es una mujer inteligente que intenta conciliar su vida familiar y laboral como mejor puede. Nos presenta el retrato de la mayoría de las mujeres trabajadoras, un poco agobiada por no llegar a ningún sitio a tiempo y con la tremenda duda de estar haciendo un buen papel como madre y funcionaria. Tiene una parte de ángel y otra de demonio, una mujer que podría salir de las páginas e incorporarse a la vida cotidiana porque es real, de carne y hueso.

P.- Crónica ministerial fue finalista en el I Premio de Narrativa de la editorial Alfar, ¿qué significa escribir para ti y saber que tienes talento para ello?

R.- Para mí escribir es una forma de expresión, siempre lo he hecho y siempre lo haré, independientemente del talento que pueda tener para ello. Lo necesito para sentirme bien, como hacer un poco de ejercicio o comer chocolate. Los premios están bien, pero no suelen reflejar gran cosa, al menos yo no les doy demasiada importancia. 

P.- Hablas de que tu novela se enmarca dentro del género sitcom. ¿A qué te refieres exactamente? Porque el formato literario y televisivo son distintos.

R.- En este caso, el texto se podría transformar de forma muy simple en una comedia de situación televisiva porque la historia se narra en muchas ocasiones a través de las reflexiones de la protagonista ante una situación. Casi como un monólogo. 

P.- Háblanos de la imagen de la cubierta y quién te la diseñó. ¿Tenías otras ideas en mente?

R.- La cubierta es obra de Kike Alapont, un ilustrador que suele trabajar con la editorial Palabras de Agua. Ha ilustrado libros infantiles maravillosos, como el Club de los Kakamonstruos de Ana Coto. A mí me gusta especialmente porque le basta una idea para compendiar el libro. Los detalles que rodean la imagen de la protagonista sentada en su mesa de trabajo son estupendos, como la compañera que se ve borrosa en un segundo plano. Ella es uno de los personajes más divertidos de la novela. 



P.- ¿Cómo describirías el género de humor literario en nuestro país?

R.- ¡Uy! Yo tengo la impresión de que está infravalorado. Son lecturas para pasar el rato que suelen gustar, pero a las que no se le da demasiado valor. Escribir humor es dificilísimo, mucho más que drama o aventuras. Además, el humor es muy personal y lo que a unas personas les hace mucha gracia a otras les deja indiferentes. Por eso yo intento dirigirlo, más que a las situaciones cómicas en sí, hacia la forma de expresarlo, al juego con el lenguaje. 

P.- Las esquinas de mi cabeza o Crónicas de un adosado forman parte de tus obras publicadas, ¿qué temas son lo que tratas en tus novelas?  

R.- Has citado dos que son diametralmente opuestas. No me gusta ajustarme a un género y la verdad es que me siento cómoda en cualquiera, al margen de la fantasía. La crónica de un adosado fue mi primera comedia publicada, un texto divertido sobre las vicisitudes que vive una mujer que se compra un adosado a las afueras de Madrid creyendo que va a disfrutar del campo. Las esquinas de mi cabeza es drama, una novela intimista de narra la vida de una mujer a través de los hombres que han pasado por ella. Es una novela con una carga emocional enorme y obtuvo el accésit del premio de narrativa de la editorial Libros Mablaz en 2015.

P.- ¿Nos podrías recomendar algún libro de humor ambientado en Madrid?

R.- No conozco muchos ambientados en Madrid, pero ya que la crónica ministerial habla de ministerios y su burocracia, voy a recomendar la lectura de Vuelva usted mañana de Larra. Un clásico que resulta divertido por lo agrio de su visión. 


La podéis encontrar en: 
Su página oficial: Teresa Hernández
La editorial: Palabras de Agua
Su página de Twitter: @Terehdez205

Su página de Facebook: Teresa Hernández 


Entrevista realizada por María Bravo.

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